lunes, 1 de agosto de 2016

Tecnologia 2do Trimstre

1.      El uso seguro de las TIC

Es imposible considerar que la inseguridad para los niños, niñas y adolescentes en internet es parte de algo que se queda en el campo de lo irreal, en tanto característica de lo virtual. Aunque la mayoría de delitos en internet se logran realizar desde el anonimato y se manejan a través de un medio electrónico, donde muchas veces nunca se establece un contacto frente a frente entre delincuente y víctima, vale decir que el problema es tan real, que diferentes entidades en el campo de la educación y de la protección de los derechos de los menores, a nivel global, se han ido preocupando por el riesgo que corren los menores al enfrentarse a un mundo que, si bien para ellos no es ajeno, sí oculta diversidad de peligros que pueden afectar la integridad física, psicológica, emocional de los menores e incluso poner en riesgo sus vidas.
Es así que, en el marco de preservar los derechos de los menores, se han pensado estrategias tendientes a una mayor educación respecto a sus relaciones virtuales, cuando el uso de la red se convirtió en una de las principales actividades cotidianas de los menores. Así, a nivel mundial se comenzó a hablar de “Safe Internet” “Internet Segura” como posibilidad de acercarse a un uso más adecuado de internet por parte de los menores dado el gran impacto que este fue cobrando a medida que se hizo más global.
Precisamente la globalización del internet es parte del tema que en un momento dado es importante discutir en tanto que dicha globalización, no sólo ha alcanzado un número cada vez mayor de usuarios sino que también ha trascendido su uso convencional a través del computador. Esto hace pensar que así cómo cada día crece el número de menores que utiliza el internet, el internet también se introduce cada día más a diferentes tipos de tecnologías y dispositivos haciendo que dichos dispositivos también sean usados con más frecuencia e intensidad por niños, niñas y adolescentes, y es el caso del celular que ha dejado de ser solo un dispositivo para hacer y recibir llamadas, sino que se ha convertido en una posibilidad de dar y recibir información de cualquier orden, desde mensajes de texto hasta videos que se pueden compartir de forma instantánea con todo el planeta. No escapan las cámaras digitales, las redes, los blogs y toda clase de medios audiovisuales (Czarny y Urbas (s.f.)).
En este orden de ideas es importante reflexionar sobre el hecho de que es tan extendido el uso de la tecnología, que los peligros no solo van a asechar desde afuera, es decir, no solo van a provenir de quienes se dedican a aprovecharse de los menores como pedófilos, pornógrafos etc., el mal uso de las nuevas tecnologías también puede provenir de los mismos menores que no tienen la suficiente formación e información para evitar ser víctimas o acosadores.
En ese orden de ideas, es más adecuado trascender el concepto de “Internet Seguro” para profundizar el “uso adecuado y responsable de las TIC”, pues esta idea incluye otras tecnologías que se han convertido en parte de la cotidianeidad de los menores y que tienen un efecto invasivo en la vida de ellos. El uso adecuado y responsable de las TIC implica conceptos de ética, de convivencia, competencias ciudadanas, de respeto, de privacidad, etc., por ello debe estar dirigido no solo a la prevención sobre los peligros que éstas, en un momento dado entrañan, sino también a la formación de valores que posibilite en los menores establecer pautas de ética y convivencia en el campo de lo virtual, de la misma manera que sucede en la interacción personal.
El poder identificar la dimensión de lo virtual como un mundo que influye y afecta la vida real, es importante para comprender que las leyes y los derechos de las personas los cobija y protege, o si es el caso los penaliza de la misma manera, y que por tanto medios, espacios, ambientes, sitios, momentos y demás campos virtuales deberán ser manejados con el mismo respeto y responsabilidad que cualquiera de las circunstancias que se dan en las interacciones reales de la vida cotidiana.
Así las cosas, se estaría hablando de despertar en los menores un mayor criterio respecto al uso de las TIC, de forma que se puedan cuestionar de manera crítica sobre la información que dan y reciben en la red; que logren reflexionar en relación al modo como usan los diferentes dispositivos, que identifiquen los espacios y circunstancias apropiadas de uso a fin de evitar peligros, malentendidos e incomodidades con las personas que los rodean (Czarny y Urbas (s.f.)).
Pero es indispensable señalar que la construcción de una postura crítica frente al uso de las TIC que posibilite un uso más adecuado de las mismas por parte de los menores, no es un campo donde solo ellos tienen espacio, en tanto son nativos digitales y por lo general tienen una gran facilidad y rapidez para adaptarse al manejo de los nuevos artefactos.
La intervención del adulto toma relevancia en este punto, pues es él quien tiene la posibilidad de crear una consciencia acertada en los menores sobre el uso de la tecnología, y no necesariamente por sus conocimientos tecnológicos, sino porque tiene el poder de crear espacios mediadores, entre la visión del joven y la suya para establecer una relación significativa entre lo técnico y lo ético, pues en alguna medida, el uso inadecuado de las nuevas tecnologías por parte de los menores, depende de la distancia entre lo técnico y lo ético; el saber técnico reproduce un comportamiento deshumanizante en el menor, que lo introduce en un ámbito donde todo se puede borrar con un clik, o quizá donde “eliminar” a alguien de las redes se ha hecho algo convencional, sin medir el efecto de exclusión que esto puede significar; donde la intimidad, los sentimientos y las emociones son permanente expuestos y han dejado de ser algo del ámbito privado para pasar al plano de lo público; donde las identidades de los jóvenes se proyectan en las pantallas a través de la creación de grupos sociales con diversos intereses pero no siempre con las mejores intenciones.

2.      Responsabilidad y ética en el uso de las TIC

Como se ha señalado anteriormente existe una gran responsabilidad por parte de profesores y padres de familia de crear un canal de comunicación con los niños, niñas y adolescentes, encaminado a fortalecer la seguridad en los diferentes ámbitos donde las nuevas tecnologías han cobrado su espacio. La escuela y la casa son, por obvias razones, los principales espacios donde se debe fortalecer ese canal de comunicación, por ello padres de familia y profesores deben estimular la socialización de la información útil para crear una consciencia responsable en el uso de las TIC.
Es importante aclarar que las recomendaciones y programas educativos para el uso correcto y responsable de las TIC nada tiene que ver con la idea de desestimular su uso, pues justamente de esta educación dependerá que más niños, niñas y adolescentes puedan disfrutar con mayor libertad, en el marco de una seguridad responsable, de los grandes beneficios informáticos que aportan las herramientas tecnológicas, siempre manejadas con una conciencia ética (Programa nacional, (s.f.)).

3.      Navegación en la web

Una de las prácticas más comunes en el uso de las TIC es la navegación en la Web y con esta la infinita variedad de contenidos que ofrece. Por ello, es indispensable crear acuerdos entre padres y menores respecto a la clase de contenidos que pueden consultar; los menores deben ser guiados, monitoreados y motivados por los padres y profesores. Otro punto a considerar dentro de la conciencia ética y responsable, tiene que ver con el manejo del tiempo, y la mayor responsabilidad proviene del espacio familiar, particularmente de los adultos.

El tiempo dedicado a navegar tiene dos implicaciones, una tiene que ver con los lapsos de tiempo permitidos al menor para que haga uso de la web de modo que no interrumpa o abandone otras actividades necesaria para su desarrollo físico, psicológico, social, afectivo, intelectual, etc. La segunda tiene que ver con el tiempo que a su vez dedican los padres a actividades como internet o televisión, pues se parte de que la responsabilidad de controlar el tiempo de sus hijos en internet, es de ellos, y por tanto deben ser ejemplo de autocontrol, pues de nada serviría hacer acuerdos sobre el uso moderado de las TIC, si ellos no logran moderar o dicho aspecto.

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